Historia

El Club Campestre de Cali está a la vanguardia de todos los clubes sociales del país e internacionalmente es reconocido como uno de los mejores de su categoría.

1940

Se convierte la casona de La Hacienda San Joaquín,propiedad del Club Campestrede Cali S.A.

1944

El Club Campestre de Cali fue sede para recibir al entonces presidente de la Republica el Dr. Alfonso López Pumarejo

1955

En foma democratica los socios del Club toman la decisión de construir la nueva edificación en el mismo lugar donde estaba la casona de la Hacienda San Joaquín.

Decada de los 60

Se construyen los baños turcos para hombres y mujeres,se instala de planta la peluquería y se compran tres billares. Para los empleados del Club se dotan de viviendas en la zona de la Buitrera.

1970

Se construye el Hotel del Club, un edificio moderno,sobrio y compacto, que consta de 20 habitaciones distribuidas en cinco pisos.

Se recibe en el Club la visita del presidente de la República el Dr. Misael Pastrana Borrero quien quedo impresionado con la naturaleza Vallecaucana.

1971

El Club contribuye con el préstamo de sus instala- ciones para la realización de los Juegos Paname- ricanos en la ciudad.

1990

Se construye el comedor de San Joaquín, que sin duda alguna se convierte en el más elegante de la ciudad.

1993

Se ampliaron los apartados de caballeros y sus baños turcos, así como el bar Pepe.

Se transformo el sector de los bolos en el gimnasio y se concluyó la siembra del bosque situado en las lomas del Club

Siglo XXI

 

NUESTRA HISTORIA NACIÓ EN UNA HACIENDA

La historia del Club Campestre de Cali va ligada a la historia de la hacienda San Joaquín, sitio de reunión de las familias más prestantes de la sociedad caleña de antaño. En las actas del antiguo cabildo de Cali, se encuentran escritos que datan de 1853, cuando la hacienda San Joaquín era propiedad de don Cayetano Barona, uno de los treinta hombres más acaudalados de la ciudad en aquella época. Al morir don Cayetano Barona, la hacienda es heredada por su hijo Gonzalo Barona y pasó después a los herederos de éste, quienes en el año 1894, la vendieron al señor Juan de Dios Borrero.

Seis años antes, en 1888, el señor Fortunato Cabal, le había hecho un regalo a la señorita Teresa Borrero Sinisterra, hija de don Juan de Dios Borrero, consistente en varias reses vacunas, ganado que se reprodujo, hasta el punto de que llegó a representar un capital de unos cinco mil pesos oro. Esta ganancia jamás ingresó a la caja de la dueña, Teresa Borrero, sino a la de su padre, Juan de Dios, quien, consciente de la situación, consideró que había llegado el momento de pagar a su hija para que ella dispusiera de ese capital. Sin embargo, al no contar con dinero en efectivo, convino con su hija en darle como pago de su acreencia, la finca rural ubicada en este Distrito a orillas del río Meléndez , conocida con el nombre de San Joaquín. La compraventa fue hecha en febrero de 1908.

CAMBIO DE DUEÑOS

En 1910, el Valle del Cauca se convirtió en Departamento. Su primer gobernador fue el Dr. Pablo Borrero Ayerbe, quien en este mismo año, exactamente en el mes de abril, le compró a la señorita Teresa Borrero Sinisterra, este rincón de ensueño, que era considerada la Hacienda San Joaquín.

El 1918, el Dr. Pablo Borrero Ayerbe, vende la hacienda San Joaquín a la señora Elodia Vásquez viuda de Posso, una matrona de la época, quien el 29 de octubre de 1930, dos días después de haberse fundado el club, le alquila a la sociedad Club Campestre de Cali S.A, parte de la hacienda San Joaquín.

EL CLUB: UN SUEÑO DE UN NORTEAMERICANO VISIONARIO

El 27 de Octubre de 1930, se cristaliza el sueño del norteamericano Thomas Fagan, quien llegó a Cali en medio del auge de la banca internacional de nuestra ciudad para ocupar la gerencia del National City Bank. Éste consistía en fundar un club en el cual se pudiera jugar golf para, finalizado el juego, sentarse a disfrutar del paisaje que ofrecía el lindo rincón Vallecaucano denominado San Joaquín. Cuatro años después de alquilada la propiedad, un 25 de abril de 1934, la señora Elodia Vásquez viuda de Posso y sus hijos, le venden a la sociedad Club Campestre De Cali S.A., un terreno de 35 fanegadas que eran parte de la hacienda San Joaquín y que comprendían los terrenos entre la antigua casa de la hacienda y el camino a Popayán. Para hacer efectivo el negocio, el Club utilizó la opción de compra pactada en el contrato de arrendamiento suscrito entre las mismas partes en 1930.

1940: UN AÑO CLAVE PARA EL CLUB

El 15 de febrero de 1940, el señor Walter Shmidt le vende a la sociedad Club Campestre de Cali S.A. un lote de tierra de una extensión de 30.835m², que había hecho parte de la Hacienda San Joaquín y en diciembre de ese mismo año, nuevamente la señora Elodia Vásquez viuda de Posso y sus hijas, le venden a la sociedad Club Campestre de Cali S.A., el último lote de terreno que hacía parte de la hacienda San Joaquín, cuya extensión era de 168 fanegadas 9.045 varas2. Con estas dos compras, el Club Campestre de Cali abarca toda la extensión que comprendía la antigua hacienda San Joaquín. Se convierte así esta casona, ahora propiedad del Club Campestre de Cali S.A., en el sitio de reunión obligado de toda la sociedad caleña y de los extranjeros que llegaban a la ciudad en ese momento de auge bancario internacional, que coincidió además con el asentamiento de las distintas multinacionales que establecieron sus
plantas aquí.

FECHAS QUE MARCAN HISTORIA

En marzo de 1943, se realizó el aforo de las aguas del río Meléndez y se señaló un límite del 15% sobre el volumen total del río, con la obligación de devolver las aguas sobrantes al predio de la señora Emma Giraldo de Garcés.

El 10 de Abril de 1944, por solicitud del gobernador del Departamento del Valle del Cauca, Dr. Absalón Fernández de Soto, se tuvo al Club Campestre de Cali como sede para recibir al entonces Presidente de la Republica Dr. Alfonso López Pumarejo.

El 24 de junio de 1946, el Alcalde de la ciudad, Dr. Álvaro Lloreda, ofreció un almuerzo en las instalaciones del Club Campestre de Cali en honor del ex Presidente Alberto Lleras Camargo, quien quedó maravillado con los árboles y el verde del Club.

En 1955 se convocó a los arquitectos-socios del Club Campestre de Cali, para determinar quiénes tendrían la responsabilidad de diseñar el nuevo edificio del Club. La reunión se llevó a cabo en las oficinas del Club, situadas en el Edificio Zaccour y en ella participaron 15 profesionales, quienes después de acaloradas deliberaciones, dieron la mayoría de votos a: Fernando Borrero, Darío Mejía, Manuel Lago, Jaime Sáenz Caicedo, Renato Giovanelli e Iván Escobar.

Vino entonces la duda de sí se conservaba la casona de la hacienda San Joaquín o sí se demolía, para dar paso al nuevo edificio. Hubo muchas opiniones en torno de mantener la casona y construir el nuevo edificio en otro lugar o adicionar ampliaciones al edificio existente, pues muchos socios consideraban que la antigua casa de la hacienda tenía un valor histórico que debía ser preservado. Al final, primó la decisión de que el mejor sitio para hacer el nuevo edificio, era el mismo lugar donde estaba la casona. La razón, es que se requería de un espacio muy grande para la realización de las fiestas del Club, las cuales atendían a muchos socios e invitados. Una vez tomada la decisión de la nueva edificación, en forma democrática se escogió a las firmas Borrero y Ospina y Alfonso Garrido, para la realización de la construcción, con la interventoría del ingeniero Raúl Ayalde.

ACCIONES Y OBRAS, SINÓNIMO DE DESARROLLO

Al comienzo de los años sesenta, por primera vez se permite en el Club, a parejas casadas por el rito civil y se acepta, por estatuto, a las nuevas señoras de los socios, que hubiesen cancelado su primer matrimonio. También en la década del 60, se dan nuevas comodidades a los socios del Club, con la contrucción de los baños turcos para hombres y mujeres, la instalación de la peluquería para las señoras y señoritas y la compra de tres billares. A los empleados del Club, se les dota de vivienda, al destinar una franja de 50.000 m² en la zona de La Buitrera, para venderles lotes y contribuyendo así con la labor social, que estaba a cargo del comité de bienestar social. Varios de esos lotes colindaban con los terrenos de la antigua hacienda de La Buitrera y en algunos casos se encontraban separados de esos terrenos por la antigua chamba de La Buitrera.

En 1970, bajo la presidencia de Ernesto de Lima, se construyó el hotel del Club, de acuerdo con el proyecto de la firma Burckardt y Echeverri. El diseño contempló un edificio moderno, sobrio y compacto, de 20 habitaciones distribuidas en cinco pisos y el cual fue inaugurado por Jorge Vernaza.
En este mismo año, se recibió en el Club la visita del presidente de la República de entonces, Dr. Misael Pastrana Borrero, a quien el Club ofreció un baile de gala en su honor. En ese enotnces, el mandatario manifestó haber quedado muy impresionado con la cordialidad de los caleños y la naturaleza Vallecaucana.

En 1971 se realizaron en la ciudad los Juegos Panamericanos y el Club aportó su cuota, al contribuir con el préstamo de sus pesebreras y escenarios, gracias a la intervención del golfista Dr. Manuel Rebolledo. En 1987 se condecora al Club Campestre de Cali con la Cruz de Boyacá en la categoría Cruz de Plata, condecoración entregada al Presidente del Club, Dr. Alfredo Jaramillo por parte del ex Presidente Julio César Turbay.

Carlos Jorge Garcés, en 1990 convencido de que los socios del Club merecían tener un restaurante de primer nivel, lanza la idea de construir el comedor San Joaquín, que sin duda alguna se convierte en el más elegante de la ciudad. En el proyecto, intervino Manuel Lago Franco.

En 1993, bajo la presidencia del Dr. Emilio Sardi Aparicio, el Club Campestre de Cali es sorprendido, al ver que sus tierras iban a ser rematadas en subasta pública, por el Juzgado Tercero Civil del Circuito de Cali, dentro de un proceso ejecutivo llevado a cabo por una señora de apellido Alzate contra Moisés Cohen Sion, proceso fundamentado en escrituras no legales. Gracias a la oportuna intervención de los directivos de la época y del equipo de abogados que los apoyó, se logró demostrar la total transparencia de los títulos del Club Campestre de Cali y desmontar el fraudulento proceso que se había organizado en su contra, lo cual fue ratificado por una comisión especial de tres fiscales.

Durante la presidencia del Dr Emilio Sardi, se adelantó una importante obra de ingeniería en el edificio de la casa-club, que permitió ampliar el sótano en aproximadamente mil metros cuadrados, con el fin de mejorar los apartados de caballeros y sus baños turcos, así como el bar Pepe. Para atender los nuevos requerimientos de la vida moderna, se transformó el sector de los bolos en el gimnasio, un espacio muy utilizado hoy por los socios. En esa presidencia se concluyó la siembra del bosque situado en las lomas del Club, obra que se había iniciado en 1992, durante la presidencia de Aurelio Vélez.

UN CLUB RECONOCIDO INTERNACIONALMENTE

Ya en el siglo XXI, se puede decir con orgullo, que el Campestre está a la vanguardia de todos los clubes sociales del país y que es reconocido internacionalmente como uno de los mejores de su categoría. En la primera década del año 2000, se llevaron a cabo varias remodelaciones en sus instalaciones, se instaló el nuevo sistema de riego de la cancha de golf, se construyeron nuevas pesebreras y escenarios hípicos, se remodelaron la piscina, su zona aledaña, los baños turcos de damas y caballeros, y en el gimnasio, se instalaron nuevas máquinas. Hoy consideramos que nuestro Club, es el mejor del país; que es el sitio preferido de socios, invitados y visitantes de otros clubes de Colombia, para realizar en él sus reuniones familiares y empresariales; que se constituye en epicentro obligado de encuentros de negocios, y en un lugar de esparcimiento, rodeado de las más hermosas expresiones de la flora y fauna que conforman su naturaleza, un patrimonio que es vigilado, defendido y protegido, como una obligación de carácter ecológico, por el personal de empleados y gracias la voluntad inquebrantable y decidida de sus socios.